martes, 27 de mayo de 2025

Batman y Robin (1997) en un vhs rosado.

     El pasado viernes 23 de Mayo nos congregamos en Wayne para dar lugar a una Peñarol de otoño: guiso, vino, cuete y sega. Además de los casi cuatrocientos vhs a disposición. En un momento Ojota anuncia que tenemos Batman y Robin, obteniendo como respuesta un coro de "Opaaa". Así que en un acto de impulsividad total se consagró como el evento de la noche. A pesar de haber montado todo el set de Dj Weed, cartuchos de selección para jugar, la peña tendría como evento principal ver Batman y Robin de Joe Schumacher.  

    Comenzamos viendo la peli en el tele de 14'' que se ubicaba en la cabecera de la improvisada mesa de caballetes.  Primero nos percatamos lo largos que eran los avances de las películas, no terminaban jamás, antes de que comience la película ya íbamos por el segundo plato de guiso.
    Ahora bien, vamos a la película en concreto. Es la segunda, luego de Batman forever, que dirige Joel Schumacher,  el de "Un Día de furia" y "número 23". Con George Clooney de Bruno Díaz/Batman, Chris O'Donnell como Dick Grayson/Robin, Arnold de Mr Freeze y Uma Thurman como Poison ivy, es un elenco prometedor y que cumple.
    Evidentemente la película peca de querer hacer un montón de guita y a raíz de esa ambición qusieron que sea ATP y establecer varios personajes para hacer y vender merchandising. Schumacher lo encaró intentando volver al Batman de los 60: chistes tontos, villanos graciosos, etc. Pero le agregó un giro personal muy interesante: Batman es gay y no tiene crisis de personalidad. Algo común en Batman es un tono oscruo, lúgubre, tanto en la Ciudad Gótica como en el interior de los personajes. Bruno Díaz acomplejado con su deber ser ¿Por qué él es Batman?, duda existencial, personajes con motivaciones oscuras. Sin embargo acá George Clooney es lo que siempre, un tipo fachero, carismático, confiado y que no duda de sí mismo. Así tal cual es este nuevo Bruno Díaz, no tiene crisis de personalidad, es Batman, resuelve, está seguro de lo que quiere, es un cheto que nunca se hizo preguntas de más. Ah y también se come a Robin y tiene una relación con una modelo que no terminamos de entender si sólo es una pantomima o tiene una relación abierta y bisexual. En teoría son palabras de Schumacher que éste Batman era gay pero además una de las primeras imágenes que tenemos es el bulto de Batman y el de Robin, seguido de sus traseros en unos trajes de látex con cierre y pezones. En algún momento me hizo sentir que es una película integradora pero no a lo Disney de ahora, es decir, poniendo todas las minorías y estereotipos en un sólo personaje protagónico, sino haciendo que Batman y Robin puedan ser una pareja y está todo re bien, sin necesidad de que chapen y se declaren el amor sino con un mensaje un poco más subliminal pero igual legible. En este caso, alguien de la comunidad LGBTyQ+ que entienda lo exagerado de ese traje, miradas, fogoneo constante, los planos al culo y al bulto como objeto de deseo entre personajes y para el espectador también. Supuestamente el traje con pezones está inspirado en las esculturas griegas del período helénico, lo cual deja servido que la relación de Batman y Robin es de erastés y erómenos respectivamente (tutor y aprendiz griego que, entre otras cosas, se franeleaban), o en términos contemporáneos un sugar daddy.
    Hay otro momento de la película, cuando aparece Batichica y se anuncia como tal, donde Batman le dice "eso no es muy políticamente correcto. ¿Qué tal Batimujer o batipersona?" lo cual me hizo pensar en ese juego entre tomarse en serio el ser PC y que sea Batman el que baja línea, pero también una libertad creativa de Schumacher al descansar un exceso de corrección política, algo que ahora pasaría como uno más pero estamos hablando de una película del 97. De hecho Robin se la pasa haciendo comentarios sobre las chicas, se quiere levantar a Batichica.
    Entre otra serie de cosas que me encantaron fue Arnold Schwarzenegger haciendo de Mr. Freeze, se lo ve muy cómodo y hasta contento de hacer ese personaje, el hecho de que sea medio caricaturezco lo vuelve genial y sus chistes de frío me hicieron reír un montón por más obvios y boludos que sean. Lo mismo me pasó con Bane siendo un luchador de catch que sólo gruñía, le quitó toda la solemnidad del presonaje de Nolan, desde luego esto fue antes pero no importa.
    Uma Thurman como Poison Ivy la rompe, me hizo reír que su motivación era enfrentar a Bruce Wayne para que vuelva a financiar su proyecto de salvar plantas nativas y ante la negativa porque "el director del proyecto se había vuelto loco" y que además había otras urgencias, directamente se vuelve antiespecista radical al punto de querer exterminar la humanidad para salvaguardar las plantas y animales. No hay grises ni chances de negociar. Además su poder de engatusar a la gente con sus feromonas funcionaba para todos menos para, obviamente, Batman y Robin, ante los cuales generaba ponele una pequeña fachada de que estaban atraídos por ella pero es evidente que lo único que afectaba era su relación interna.
    La escenografía me parece espectacular, es como un gran teatro de Broadway, un cabaret, se nota el despliegue de objetos armados, de coreografías. Hay un plano del asilo de Arkham donde la maqueta luce increíble y las luces que usan también. Es cuando lo internan a Mr Freeze y se notan unos contrastes entre la luz verde del ambiente y la luz azul de la heladera donde lo llevan que queda espectacular.

Podría seguir pero con esto ya cubro bastante, creo que es un peliculón esperando ser reivindicado si lo leemos en esta clave. Schumacher es un genio habiendo podido salirse con la suya en una producción tan encorsetada y destinada al fracaso por la máxima del "que mucho abarca, poco aprieta."

el culo de batman: minuto 1:20 d la película

El bulto a continuación

El culo de Robin


y su bulto.
Todo esto en menos de dos minutos de comenzada la película.

Sos un ídolo Schumacher, ojalá descanses donde sea que estés y esta maravilla reciba el honor que merece.

Ah, y sí, la película la vimos en VHS y el cassette era rosado. Dudo que haya sido obra del director porque era edición AVH, pero es una hermosa sincronicidad.



martes, 20 de mayo de 2025

¿Tenés fuego? un comentario sobre "Todos los días se pierde el fuego".

 "Todos los días se pierde el fuego" es el título de la obra de teatro con dramaturgia de Ilenia Contin y dirección de Denisse Van Der Ploeg, pero por sobre todo, donde actúa mi querida Euge Bifaretti. 

    Desconociendo completamente lo que me iba a encontrar fui para el Malvinas y me senté en una silla al fondo pero que justo daba a un "corredor" entre las hileras de sillas, así que vi todo de manera privilegiada, como un vip.
    Lo primero que encuentro es un espacio común: Amigues bailando e interactuando mientras sonaba música fuerte, me pregunté si están hablando en serio pero en voz baja o simplemente balbuceando como los sims.
    Luego introducen que esa es la última vez que estarán juntes y comienza una serie de actos donde cada personaje tiene su protagonismo. No los recuerdo, tampoco los nombres, así que voy derecho a las cosas que pensé viendo la obra. Lo primero y que más me llamó la atención es el recurso de tener a los personajes hablando mensajes de texto, leyéndolos como si fuese el Loquendo o el traductor de gogel.     Enfatizo un poco más, un mensaje que dice "hola amiga lpm q haces?" se pronuncia como "ELE PE EME CU haces" lo cual vuelve ridículo al mensaje, incluso si el contenido es trascendental, conmovedor, la enunciación lo vuelve estúpido, nos hace sentir estúpidos por ser parte de ello.  Ahí un primer punto sobre la comunicación a través de las redes sociales. Es una herramieinta maravillosa y fundamental para la operativa cotidiana. Sin embargo depositamos tanto en ella que la noticia de algo importante se va diluyendo al pasar primero por un wasap, hasta que llega a ser compartida en tiempo y espacio. Ni hablar si el anuncio de algo importante que contar, recibe como primer respuesta "ay sí lo vi en tu historia" algo que también diluye la sorpresa y nos pone en situación de tener que fingirla para compartirla en ese momento. Algo así como cuando festejan el gol por segunda vez luego de pasar por el VAR. Ese grito/ festejo ya es medio de onda.
 Entonces pensaba sobre ¿Qué fuego se pierde? claramente no era el encendedor ya que había varios desperdigados por el piso, sino lo metafórico del fuego: La pasión de enterarse por boca de alguien. La claridad de un mensaje expresado en tiempo y espacio, no en un audio. El ardor de una calentura portada por el cuerpo que tengo en frente, no del mensaje que me llegó ayer a las 2am.
    SPOILER igual era la última funcióin así que si no la viste jodete, al final se enfrentan dos personajes que venían mambeando sobre su vínculo, están cara a cara y cuando tenía que decir algo, sólo dice "No puedo". Lo cual me hizo pensar en la despersonalización propia de los mensajes instantáneos que nos mandamos, cuando se quita el peso de la presencia, se va con ello cierto grado de emociones, sensaciones y responsabilidad, ya que con la distancia del mensaje podemos decir algo que en persona no nos sale. Chateamos tanto para llenar el vacío, y decimos tan poco cuando nos atrevemos a interrumpir las dulces melodías del silencio compartido.
    Otro problema que acentúan las redes sociales radica en la multiplicidad de ofertas, de todo, de vidas, de parejas, de objetos que podemos comprar, de lugares donde vivir. Todo eso en la fantasía, obvio, porque una birra sale 4000 pesos. Pero es incluso la misma fantasía la que se corrompe con una duda interminable. Dudar si estaré con la persona ideal, dudar si lo que estudíe es ideal, si mi trabajo es ideal. Muy difícil discernir si es o no, ideal no es ni en pedo, pero aquello que vemos y nos sumerge en dudas y comparaciones es muy probable que sólo sea producto de alguna inseguridad latente y muy lejos de el deseo consciente sobre el que elegimos operar en algún momento para estar donde estamos.
    Hay un ensayo de David Foster Wallace que habla sobre la sexualidad y la pasión erótica pensando un paralelo entre el sida heterosexual de los 90 y las historias románticas donde un caballero que rescata de un tenebroso castillo y un maloso dragón a la damisela en apuros. Allí argumenta que el VIH <<podría muy bien ser la salvación de la sexualidad de la década de 1990.>> ( Wallace, D.F. p.2)
Para ilustrar este punto nos lleva al caballero que rescata la damisela y se pregunta: ¿Qué pasaría si ese caballero no tiene que matar al dragón ni superar obstáculos para llegar a la princesa? si sólo entra, la puerta abierta, la princesa entregada en la habitación con lencería, <<¿Acaso alguien más detecta aquí un matiz de decepción en la cara de Sir Caballero, cierto anticlímax que le baja la p...la lanza?>>.
    El punto es que cualquier animal puede coger, pero sólo los humanos pueden experimentar pasión sexual. Y eso sobrevive no "a pesar de los impedimentos" (en este caso el vih) sino gracias a ellos. Cito en extenso:
    <<El coito de toda la vida se carga de erotismo y de potencia espiritual precisamente en los momentos en que los impedimentos, conflictos, tabúes y consecuencias le confieren un carácter de doble filo: el sexo significativo es al mismo tiempo una victoria y una rendición, una trascendencia y una transgresión, triunfante y terrible y extático y triste. Las tortugas y los mosquitos pueden aparear, pero sólo la voluntad humana puede desafiar, transgredir, vencer y amar: elegir.>>
    El ensayo sigue, es muy lindo, se expande en esto que ve con el vih y la posibilidad de reconocer la seriedad del significado de la sexualidad humana, de ese extra que otros animales no tienen. Sin embargo, creo que el punto del autor se entiende y también aquello que me llevó a este ensayo viendo la obra. Elegir, decidir.
    Es muy exagerado homologar las consecuencias del vih con las redes sociales, pero quería poner énfasis en el acto de tomar una decisión, de elegir, comprometerse con ello y darle. <<Por trillado que parezca (o pareciera), la verdadera sexualidad tiene que ver con nuestras luchas por conectar los unos con los otros, con erigir puentes sobre los abismos que separan a los individuos.>> En un momento donde impera la superficialidad, las emociones simuladas, las reacciones por pantalla, a distancia. Donde la mutliplicidad de ofertas nos pone en duda de todo lo que hacemos. En un momento semejante, poder elegir y actuar sobre la vida que queremos es lo más lindo y genuino que podemos hacer. Creo que tanto Wallace como Todos los días se pierde el fuego, tratan un poco de esto.