La nota de Franco Pignol publicada en La Nueva sobre los 20 años de Los Horrendos comienza así: "Poesía, fanzines, comunidad y punk rock" y me parece una descripción excelente. Con la densidad semántica de un poema, precisamente, casi un haiku, no son necesarios párrafos y párrafos de anécdotas, metáforas, sinónimos, etc. para dar cuenta con una descripción precisa. Resulta bastante evidente que la complejidad de una vivencia, sobre todo una tan trascendental como este recital, no puede ser abarcada con palabras, ni con imágenes. Como dijo Loquero "no hay palabras para tanto, amor de pocas palabras".
Desde hace un tiempo circula la expresión "es cine" para referirse a una secuencia, episodio, actitud, etc. que, dicho mal y pronto, tiene una evidente poesía. Se me ocurre que la expresión puede referir a la estructura de guión, montaje y encuadre para dar cuenta que es difícil capturar de manera espontánea algo tan excepcional. Tan difícil que parece el extracto directo de una película. También podemos sospechar que no se limita a la parte visual (ya que la mayoría de las veces se utiliza en videos cortos) sino el elemento de guión, porque no puede ser que justo suceda eso y de esa manera, diciendo justo esas palabras.
En fin, se entiende el punto, el tema es que el cine como obra estimula más sentidos pero incluso en su forma más abstracta creo que tiene menos posibilidades de interpretación que un poema. El poema no da explicaciones, no tiene música, no se mueve. El poema se lee y el resto es el entorno. Lo que el poema mueva en el interior de una persona dependerá de la predisposición suya para entregarse a esas palabras escritas. Rara vez un poema hace un análisis exhaustivo y minucioso de una situación, sin embargo logra retratarla con tanta precisión que la vuelve única.
Digo esto, justamente, porque esas palabras que elige Franco para iniciar la nota son eso, son una poesía sobre todo lo que iba a suceder la noche del 11 de Octubre del 2026. Cada palabra abre una puerta de recuerdos y posibilidades, desde luego comenzando con "poesía" pero seguido de los fanzines, algo tan propio de estos recitales, un poco abandonado en la digitalización y QRización de las cosas, pero presente siempre en los recis horrendos. También podemos extenderlo a la gran producción de la feria que se presentó en la fecha. Cada mesa tenía algún ítem especial de Los Horrendos confeccionado especialmente para la ocasión. El fanzine a modo de dispositivo autogestivo de difusión estaba presente en cada pieza: las agendas, remeras, libritos, bolsas, banderines, parches bordados, calcos, etc. Punk Rock por utilizar un genérico abarcador respecto de la música pero tranquilamente se puede ampliar a la actitud propia del género respecto de la solidaridad y horizontalidad a la hora de haccer las cosas. Por último: Comunidad. De la mano con lo antes dicho, esa comunidad que se conoce, encuentra y acompaña dentro y fuera de cada reci.
Lo de anoche fue uno y todos los recis. Desde aquellas primeras Trash Glam Party en El Peladero pasando por los años nuevos de Nueva Cruz, los Patio Espiral, los Isla del parque, hasta esta noche donde nos encontraba veinte años después, con la energía de la primera vez.
Hay una escena que sintetiza muy bien lo antes dicho. En un momento nos encontramos haciendo un pogo abrazados con Nati, Alva y Fati mientras Los Horrendos cantaban "que todas mis miserias se destruyan con tu luz" fue la mayor expresión poética vivida en mucho tiempo. Ese abrazo es la confianza que incluso estando en lo más hondo de la existencia, podemos contar con la luz de esas personas que en ese mismo momento se fundían en un abrazo para destruir cualquier miseria y mal pasar.
Pensar que pasaron 20 años desde la primera vez que ese grupo humano se puso a hacer canciones puede llevar a lugares oscuros si no se cuida el viaje en retrospectiva. Pensar "veinte años, como pasa el tiempo" y la siguiente parada del tren de pensamientos es: "¿qué hice con mi vida?". Sin embargo acá no había lugar para esos pensamientos, esto fue una celebración, con todas las letras. Celebrar de seguir vivos y compartiendo "la gran oportunidad que implica tener esta existencia humana" como diría Drugu Choegyal Rinpoche. No parabas de saludar gente con el mayor de los entusiasmos, dabas un paso, te cruzabas con alguien seguido de un gran abrazo, comentabas lo alegre que estabas de verl@ y dabas paso a una secuencia igual de manera inmediata.
El pogo más amistoso, rodeado de gente querida, conocidos, y ajenos también pero teñido de una familiaridad tal que era imposible enojarse con alguien por recibir un golpe. Mucho mucho cariño, un despliegue hermoso de energía revitalizante. Es muy grato cuando la banda lo deja todo, lo pasa bien y la reciprocidad es inmediata, la gente del otro lado lo devuelve con todo el entusiasmo. Intentando ser objetivo, creo que cualquier espectador de afuera, es decir, que no conozca la banda, que no conozca a quienes danzaban en el pogo, podría haber sentido esa energía en el aire y abandonado el recinto con una sonrisa. Habría que preguntarle a Mattia, el compa italiano de Mari que vino desde Berlín para ver si efectivamente lo sintió así.
Terminado el recital, Lucas se despide con una frase que resume todas las charlas de reencuentro de la jornada donde nos poníamos al día, cuestión que se despide diciendo "que lindo verlos triunfar en lo que siempre amaron hacer" lo cual puede referirse tanto a la situación presente de cada uno, esto es, ejercer un oficio que nos permite tener un ingreso y, de alguna manera, nos nutre existencialmente. Vulgarmente suele decirse que "vivis de lo que te gusta" así de amplio y ambiguo, sin embargo viene bien ponerlo en esos términos para hacer uso de la metáfora y llevarlo a la música. El reci anoche estaba lleno de grandes músicos, podías formar como 15 bandas, activas e inactivas, entre los presentes, sin embargo me arriesgo a decir que ninguna de esas personas subsiste con ingresos producidos por la música, más bien es un capricho materialmente costoso pero tan enriquecedor en el alma. Es una buena acepción de la expresión "vivir de la música", ya que extiende el "vivir de" a la práctica de algo que te enriquece espiritualmente, por fuera del dinero y las posesiones. Entonces esa frase que dijo Lucas, al igual que le poema con el que empieza la nota de La Nueva, puede sintetizar esa gran reunión, celebrar ese triunfo.
La verdadera comunidad
Como decía al comienzo, hay muchas maneras de seguir orbitando esta idea usando sinónimos, metáforas, pero se entiende el punto: celebrar veinte años de compartir la banda y su música con gente querida. No es el revival marketinero cultural de esta época que sólo produce cosas especulando en el rédito económico inmediato y se consume en reboots, vueltas y revivals. Esto es un canto a la dicha de estar vivo en un tiempo y espacio compartido. Seguir andando, haciendo, escuchando y festejando como en aquel entonces, cuando todo era nuevo.
Ahora el cuerpo está cansado, el cerebro agobiado, las comodiades pesan, las tareas azotan cualquier vivencia del presente. A pesar de todo ello, esta noche se transitó como si fuese aquél primer recital en El Peladero, entusiasmado por lo nuevo que es todo, por conocer gente charlando antes de que empiece, esa misma gente con la que hoy bailamos, cantamos y nos abraazamos. La dicha de escuchar una banda tan genial por vez primera, la misma que hoy tocó por vez número... pff ni idea.
Gracias horrendos por hacer de estos años y esta existencia un poco menos...horrenda.
Bibliografía:
"No te distraigas. Descubriendo la mente natural en el budismo tibetano" de Drugu Choegyal Rinpoche editado por Dongyuling Ediciones en el año 2009.



