domingo, 16 de febrero de 2025
Comentario sobre Yannick (2024) del magnífico Quentin Dupieux
miércoles, 18 de diciembre de 2024
Texto curatorial para la muestra aniversario regreso last dance de Borracara
sábado, 14 de diciembre de 2024
La influencia de Gladiador 2 en el fútbol argentino.
miércoles, 10 de julio de 2024
¿Qué tienen en común Korn, Sartre, Tom Green, Quentin Dupieux, Dahmer y Rodrigo Palacios?
lunes, 8 de julio de 2024
El señor de los anillos y el encuadre vertical
lunes, 6 de mayo de 2024
Rivas, Marx, Ward.
No es que me quiera ubicar entre esos nombres tan prestigiosos, hablo de mi abuelo, Luis Rivas, a él si le daba la chapa para posicionarse allí. El domingo a la mañana estudié un rato, comí re empachado y toqué la batería y la guitarra. Lo cual fue casi un homenaje a tres personas que cumplieron años ese día: mi abuelo Luis, Karl Marx y Bill Ward. Sólo el último de ellos puede cantar el feliz cumpleaños a quienes le rodean. El resto no peeero, afortunadamente, se conserva perfecto en la memoria. En otro momento ahondé respecto de las maneras en que el abuelo aún continúa presente, y ciertas influencias de los susodichos. Ahora quería hacer foco en un pequeño juego de ficcionalización que tiene lugar. Con esto voy a muchas escenas que no conocí de mi abuelo, menos aún de Marx. Pero los imagino. Encuentro “Almuerzo Desnudo” de William Burroughs en la biblioteca de mi abuelo y me pregunto ¿Cómo llegó allí? unas ganas de conocer su respuesta. Pero además lo imagino comprándolo y, bueno, comentando con alguien, en otras palabras, su posible respuesta. Un poco más adentro del juego de ficción, tomando un dato en común que es el sol en tauro y el estereotipo zodiacal que lo marca, es decir, los mayores placeres indiscutibles de la vida humana son una buena panzada de comida, una siesta y ponerse en pedo (tengo luna en tauro, sé de lo que hablo). Había leído por ahí que Marx defendió el derecho de los obreros ingleses para que se tomen una birra el domingo, ante medidas de la aristocracia que intentó prohibirlo. Lo imagino tomando una cerveza en el parque, como el tema de 2 minutos que reza “todo lo miro, sentado desde el bar” y cuya letra nos introduce al protagonista esperando, tomando una cerveza en el bar y mirando al rededor. Observa las prostitutas del barrio y deja entrever el deseo de estar con alguien así. A Marx lo imagino mirando a los trabajadores tomando una cerveza y pensando en el día que se percaten de su explotación y actúen en consecuencia. Sus ideales, deseos, pensamientos cotidianos, teorías, todo interactuando con el presente que observa.
Una de las pocas veces que fui a un bar con mi abuelo era muy pequeño y sólo los grandes tomaron cerveza. Recuerdo que los domingos nunca faltaba el vino, le encantaba y traía alguno nuevo para probar junto a deliciosas comidas compartidas en familia.
Bill Ward tuvo severos problemas con el alcohol (y las drogas), pero nunca dejó de ser alto músico. A mi abuelo le encantaba escuchar música, tenía montones de discos de jazz, blues, de los rolling stones, siempre estaba escuchando algo mientras leía. No recuerdo que Marx haya escrito sobre música, me suena que sí pero puedo estar chamuyando. Sí recuerdo que sus reflexiones estéticas pasaban más que nada por la literatura. Sin embargo hay un compositor llamado Karl Marx, igual era del 12 de noviembre (pero se murió un 8 de mayo, cassssi).
Estas personas tienen una gran influencia en mi vida. El abuelo cultivó en mí las ganas de leer y el gusto por la música. Karl Marx me dió muchas cosas para leer y pensar. Bill Ward es un capo qué bien que toca y aguante black sabbath pero se portaron re mal con este tipo que es tan esencial como cualquiera de los otros para que la banda suene como tal. Quizás no en la reunión del 2011 pero sin lugar a dudas cuando empezaron.
Me encanta que cumplan años el mismo día. ¿Te imaginás qué fiesta hubiese sido esa? Alto morfi y rocanrol.
martes, 8 de marzo de 2016
La carrera espacial durante la Guerra Fría en Argentina: experimentos con simios y naves de la estratósfera
Eso dicen los archivos nacionales sobre los simios enviados al espacio, ustedes se estarán preguntando si abarca todo lo que hay sobre el tema. La respuesta es: no. Desde luego que una parte que no debe ser revelada para evitar manchar la inmaculada carrera astronómica del país, cuyo auge despertó la envidia de potencias en el tema como Estados Unidos, Rusia y Japón; habiéndose alertado estos países con el anuncio de Carlos S. Menem donde describía una suerte de plataforma que permitiría realizar vuelos a larga distancia en un plazo muy corto de tiempo. Sin irnos del tema, dado que no tiene un horizonte cercano el campo de la astronomía en Argentina, hay una historia que merece ser contada sobre los Platirrinos que salieron de la órbita.
Comenzando con la pequeña pista que nos sugiere información otorgada por las fuentes oficiales, donde dice “Otros simios fueron lanzados a lo largo de ese año y recuperados exitosamente.” hacemos hincapié y tendremos a un mono del nuevo mundo que resultó ser muy provechoso para la industria interplanetaria argentina.
En el año 1988 el gobierno nacional dio la orden para lanzar el prototipo “Yacaré 6-6” que había comenzado a desarrollarse durante la dictadura militar, aprovechando el presupuesto invertido en tecnología militar. El mismo consistía en una suerte de cápsula de escape para la nave madre que estaba en planes de construcción, con la que se pensaba intervenir las comunicaciones y transportar tropas a una distancia segura y gran velocidad. Para probar su soporte de vida, fue lanzada con un tití de pincel negro que otorgaría la respuesta en su aterrizaje.
El Callithrix penicillata, o tití de pincel negro, salió de la cápsula con una delicadeza que asombró a los espectadores, pero no tanto como cuando dijo: -Uff, la próxima me pongo el cinturón de seguridad- . El característico simio fue portado inmediatamente a las facilidades del observatorio de La Plata para realizarle estudios, entrevistas y demás. Luego de exhaustivas noches de trabajo en las que además había que distraer a la prensa con un video falso que sugiera un accidente fatal para el simio y de esta manera evitar su intromisión, el tití, que se hizo llamar “Boulle Darwin”, contó lo ocurrido.
Resulta que en esos segundos que habían sido ignorados por el equipo debido al intercambio de tragos y felicitaciones, la cápsula entró en el campo de un Wormhole que la trasladó hacia una distancia incalculable. Allí fue recibida por formas de vida que supieron transmitirle su conocimiento y ejercitar al simio para poder expresarse, tanto con ellos como con las formas de vida que compartía en su planeta, en lugar de brindarle información material, lo modificaron a través de complejas cirujías y educaron en ciencias y artes inherentes a estas formas de vida extraterrestres. Todo esto era realizado con el propósito de acelerar los emprendimientos humanos para ampliar su horizonte espacial y establecer una relación de intercambio. Luego de un considerable tiempo fue reintroducido en la cápsula y devuelto por el agujero de gusano. Dado a que se trataba de un atajo entre el espacio-tiempo, su ausencia solo fue de unos segundos en la órbita terrestre.
Con el tiempo los medios dejaron de insistir en la historia del simio y la gente perdió interés. El simio trabajó para el desarrollo científico del gobierno argentino, aportando paulatinamente información y así lograr un progresivo avance al que sea fácil adaptarse. Aquella plataforma antes mencionada por Carlos Menem fue uno de los aportes que llegaron al público, otro que permaneció silenciado fue el de esconder misiles de protones en una antena que simule ser una flor con la capacidad de abrirse y cerrarse.
Algunos creen que se encuentra refugiado en la selva, desarrollando un plan maestro para derribar la posición de aquellos que lo sometieron. Otros sugieren que al exiliarse intentó despojarse de su conocimiento y capacidades, para reemplazarla con actividades más humildes y limitarse a vivir como cualquier otro primate salvaje.







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